en el amor y la lluvia

El amor es un poco como la lluvia. A veces nos llueve y molesta y al rato chapoteamos con los charcos por el parque. Hay épocas en que te empapas y otras que ni la hueles. Puede ser tormentosa y arrastrar cosas buenas; otras veces, con calma, engendra para el verano.

A veces ni nos damos cuenta de que está lloviendo. O preferimos no mojarnos y quedarnos en casa. También se confunde la lluvia con otras cosas, como la manguera del jardinero que riega.

Lo cierto es que el repiqueteo de la lluvia en la ventana le gusta a todo el mundo: hay quién se queda en la cama y quién sale a mojarse. Puede fastidiar cuando estas a otras cosas y cae un chaparrón que no esperas.

A veces la lluvia te alegra y calma, alimenta las flores; otras veces trae la tristeza de tormentas pasadas. También puede volverse fría como el granizo y hacer daño. O puede enfriarse tranquila y ser bonita nevada, que vivirá mucho tiempo.

Nos guste más o menos, caiga en mejor o peor momento, la lluvia es fuente de vida. ¡Y más vale saber si nos mojamos! porque en el amor y la lluvia, nube que pasa, nunca regresa.

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