Identidad y tragedia, Remedios Avila

Estrés, ansiedad y depresión son los males psicológicos de la modernidad. Son las consecuencias de un mundo sin valores para el individuo gris, perdido en una miríada de sensaciones irrelevantes. La enajenación del yo, su proyección sobre fundamentos materiales y efímeros: la dispersión de la autoconciencia, la ausencia de objetivos en un mundo donde todo vale y en consecuencia nada contiene valor.

Mucho antes de la Psicología como ciencia dioses del pensar de la talla de Nietzsche descubrieron esta realidad que se avecinaba. El siglo XIX culminaba un proceso de secularización que arrastraba al más allá metafísico que durante milenios había orientado a los seres humanos. Un mundo trascendental – una pollada, vamos – que prometía un sentido a la existencia, una existencia cargada de dolor y sufrimiento cuya realización sería en el “otro mundo”. A este hecho Nietzsche lo llamó “Nihilismo” y subtituló con la archiconocida y lapidaria frase: “Dios ha muerto”.

El nihilismo consolidado en el XX arroja al individuo a un estado de inactividad. Lo convierte en un simple receptor/reproductor de impulsos generados de forma artificial. Las corrientes de opinión someten el criterio personal, los mass media acotan las necesidades personales y lo que es peor, las crean. El modo de producción laboral desposee al sujeto de su creación. Los dogmas tradicionales esclavizan sus decisiones. El individuo se haya perdido y a la deriva, arrastrado, arrojado.

Con su trabajo Remedios Avila se propone entregar alimento al hambre genético para superar este estadio nefasto del nihilismo repasando las mejores recetas de Nietzsche y otros – Marx, Freud, Bloch, etc.- El trabajo de Remedios Avila es un acicate mental, razón práctica – que diría Kant – para el espíritu. Para la construcción del “quién” que ha de ser cada cual.

Una obra de profunda fuerza psicológica cargada de apuntes para la reflexión que barren las heridas que nuestra mente arrastra desde el nacimiento a raíz de la educación y el entorno. “Identidad y Tragedia” es la base saludable de toda esa miasma de panfletos de autoayuda pachanguera made in mercanchifles de tres al cuarto que se limitan a repetir cuatro fórmulas televisivas para afrontar los tumores del pensamiento.

Esto es pura filosofía médica. Una invitación a la autocuración mental previa a estadios avanzados de fragmentación del sujeto que no encontrarán solución más acá de la intervención psicológica o psiquiátrica. Una limpieza al cristal con que observamos la realidad y sobre todo a nosotros mismos.

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