La imaginación.

sin-t%c3%adtulo-1-6-1132x6701Se habrán quedado a gusto los del graffiti en el bus hortera. Es evidente que quién nace macho tiene pene y quién nace hembra tiene vagina. Es un hecho indiscutible. La cuestión es ¿Hasta qué punto esa realidad objetiva, natural y aleatoria debe determinar el desarrollo social e individual de la persona? No hay más. Es así de sencillo.

El mero hecho de usar términos como niño y niña ya implican una diferenciación cargada de roles que condicionan el desarrollo social e individual de la persona. Si aceptamos estos roles ¿Por qué no puede haber niños con vagina? Es decir, una hembra que gusta de los roles masculinos. O viceversa. O un macho/hembra que, simplemente, se pasa por el forro cualquier rol y decide sobre su lugar en la existencia. No existe ninguna ley natural, infalible, que lo impida, pues los roles (o su ausencia) son sociales, convencionales.

Un cacho de carne con una mandarina por cerebro afirmará que no es posible. Pensará que el hecho objetivo “hembra” es consustancial a la convención subjetiva “niña”. Una hembra debe desarrollar el papel de niña ¿Por qué? Pues porque como buen cacho de carne no entiende que haya personas con más imaginación y valor para ejecutar la libertad. Recordemos que la imaginación es la fuente de la que mana toda evolución social e individual: desde la Teoría de la Relatividad hasta imaginar a un negro como persona o la mejor novela del mundo.

 

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