El prisionero

Me gusta sentarme y observar a la gente. En un barrio de los años 70 las bicicletas han sido sustituidas por andadores. Lo columpios del parque conviven con artilugios para mejorar la coordinación. Contemplo el porvenir.

Dicen que los niños son el futuro, pero tal vez lo sean de la sociedad. Como individuos sólo hay un futuro, es la vejez y el final. Un camino hacia la prisión de un cerebro en el cuerpo. Y ambos se apagan poco a poco.

Eludimos pensar sobre la finitud de la existencia y hemos creado la eternidad para sosegar esta cruda realidad. Viajamos cargados de recuerdos que condicionan nuestro pensamiento. Que guardamos como un tesoro casi siempre tramposo. Nos asumimos consecuencia del ayer y nos olvidamos del nosotros. Tal vez esa asunción, que somos lo que fuimos, nos impide elegir. Atados al pasado y esquivando el futuro la vida deriva.

 

 

 

 

 

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