El señor del parque

Evitó el amor para no sufrir. Tampoco estudió y esquivó el fracaso. Huyó de la amistad, no hubo fraudes. Jamás viajó y no se perdió. Caminó de frente, sin decisiones. Por el sendero recto, sin dificultades. Al no imaginar detuvo las dudas. A veces pagó, para no estar solo.

Siempre se iba para no ser abandonado. Al no escuchar siempre acertaba. Y para evitar el juicio, nunca opinó. Corrió y no fue alcanzado. Como no miró no fue observado. Anduvo de rodillas, nunca cayó. No quiso morir… Pero ya está muerto.

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