Cuando dejé de ser vegano II: la carnicería.

Después de tantos años como vegano (1) por fin  me siento libre, sano y natural, con acceso a las infinitas opciones de la dieta omnívora.

Así que decidí ir a lo gordo: la carnicería.

Allí estaba, al fondo del pasillo, un lugar siniestro antaño, ahora símbolo de mi nueva etapa como persona normal, lejos de la secta vegana. Según me acercaba noté el olor raro, como de hospital, pero me acordé del “argumento de la isla” (1) y corrí al mostrador obviando las alarmas cerebrales.

Allí un señor muy amable, con un enorme cuchillo entre manos, me dio las buenas tardes.
– Hola buenas, quiero carne ¡Fuente natural de proteínas! ¿De qué tipo tenéis? Pregunto con mi mejor sonrisa.
– ¡Pues claro que sí! Aquí tenemos paletilla, secreto, lomo, filetes, pinchos, costillas, manitas, oreja,  etc. ¡De la mejor calidad, fresco de hace una semana, nutrientes y energía para deportistas! ¡No hay más calidad! Para una dieta rica y saludable. Responde el señor del cuchillo en la mano con jolgorio sin par.
– ¿De qué es todo eso?
– De cerdo.
– ¿Todo de cerdo? ¿No hay otra cosa?
– Por supuesto que sí, tenemos algo de ternera, cordero y pollo, pero bueno, ya sabe que el pollo no es carne y Usted pidió carne.
– Ya veo. Y esas cosas con aspecto momificado que tiene ahí colgadas ¿Qué son?
– Chorizos, morcillas, jamón… ¡embutidos varios!
– ¿También de cerdo?
– Si claro.
– ¿Y en qué se diferencian unas morcillas de otras?
– En el aliño, esta es de cebolla, esta de arroz, esta de calabaza, en fin…
– ¿Y eso de ahí que es?
– Huesos.
– ¿También de cerdo?
– Así es.
– ¿También se come?
– ¡Para el cocido!
– Entiendo ¿Y eso que es?
– Muslitos de pollo.
– ¿Se venden sueltos?
– Sí, claro.
– Pues deme un kilo.
– Marchando.
– ¿Le quito la piel? Me pregunta el señor del gran cuchillo.
– ¿Me la va a cobrar? Pregunto extrañado.
– Sí, claro.
– Pues déjela.
– Le advierto que es donde se acumulan los antibióticos y las hormonas.
– Vaya, quítela entonces.
– De acuerdo.
– ¿Qué hacen con la piel?
– Se cuece, apelmaza y en lonchas se vende como mortadela, chopped, jamón de pavo, etc. para gente saludable y deportista. Los tiene en ese estante refrigerado de ahí.
– ¿De pavo con piel de pollo?
– Si claro, el jamón de pavo es pollo con un porcentaje de pavo.
– ¿Y los antibióticos?
– Se van en el proceso de cocido y se echa mucha azúcar. Por eso son bajos en sal.
– ¿Entonces puedo coger una barra de chopped de pavo gratis?
– ¿Gratis?
– Si me ha cobrado la piel de los muslitos que se destinan al chopped, me parece justo.
– Esto tendrá que hablarlo con la encargada.
– Hum… qué complicado es todo. Pero… ¡Es que no tienen variedad!¡Estoy muy disgustado!
– ¿¡Cómo que no tenemos variedad!? ¡Si tengo el mostrador lleno! ¿No lo ve? Tenemos paletilla, secreto, lomo, filetes, pinchos, costillas, manitas, oreja,  etc.
– Ya, pero es como coger una manzana y venderla por partes, con azúcar, con piel, sin piel, sin azúcar, en mermelada, en tarta… ¡es todo lo mismo!
– Bueno, si no va a comprar nada deje paso… ¿No ve la cola que ha montado?
Miro tras de mí y veo numerosas personas libres, sanas y naturales, deportistas… esperando su turno.

Así que muy triste en mi primer día de carnista dejo paso y me voy a otro puesto, sospechando que el primer requisito para ser carnista es no cuestionar demasiado…

Continuará…

(1) Ver por qué dejé de ser vegano.

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