Felipe IV y el artículo 155.

Cataluña nunca fue un reino pero siempre ha ido a su bola. Y esto cabreaba mucho en Castilla, sobre todo al Conde Duque de Olivares (en la imagen), valido del Rey Felipe IV (1605-1665), que en segundas nupcias se casó con su sobrina y de allí nació Carlos II, el rey más tonto de la historia de le la humanidad.

Resulta que un día estaban de cháchara Felipe y Olivares y llegaron a la conclusión de que el imperio español estaba jodido, media Europa contra él y el reino de Castilla, principal pilar del Imperio, se estaba despoblando porque los nobles, siempre muy patriotas, excepto si hay que contribuir al erario público, estaban eximidos de pagar impuestos y los campesinos, los que pagaban, se morían de hambre, peste o en guerras.

– Felipe… que no queda nadie en Castilla para pagar los gastos – dijo Olivares.
– Búscate la vida, que para eso te pago. Dijo el Rey.

Y Olivares pensó, vamos a fomentar la nupcialidad y natalidad, así como la inmigración, para tener más cabezas a las que expoliar, pero claro, esto lleva tiempo. Hum… estos catalanes, aragoneses y valencianos no hacen nada por el Imperio. Se van a enterar.

Aragoneses y valencianos entraron por el aro y se unieron a la “Unión de Armas”, con tropas y vellones. Pero los catalanes dijeron “¡Y un rabo! Nuestra constitución dice que no reclutaremos tropas para luchar fuera de las fronteras de Cataluña. Te jodes!”

Pues nada, pensó Olivares, si Mahoma no va a la montaña, la traemos. Y se montó una guerra con Luís XIII, Rey de Francia y la llevó a Cataluña, que linda con ellos. ¿Ahora si podéis reclutar, jodíos? Les gritó Olivares desde Madrid. El Conde Duque, para asegurarse de que los catalanes cumplieran con la Constitución, mandó a los tercios españoles – de origen alemán, suizo e italiano – a Barcelona. Y esto no gustó a los campesinos de por allí, que al mando de Claris y Tamarit mataron al virrey castellano en Cataluña y tomaron Barcelona.

Los catalanes, chinadísimos, decidieron aliarse con Luís XIII de Francia, el cual mandó tropas a Cataluña y se lió parda. Tan parda que los catalanes pensaron que no era tan buena idea esto del soberano francés, tres cuartos de lo mismo que el castellano Felipe IV, pues el galo obligaba a los catalanes a la manutención de las tropas francesas allí apostadas. Así que nacieron dos facciones, los pro Felipe y los pro Luís. Situación que aprovechó Olivares para mandar los tercios a Barcelona la cual capituló en 1652. Los catalanes reconocieron a Felipe IV a cambio de que este respetara su Constitución.

¿Y qué paso con los franceses en Cataluña? Pues que con la Paz de los Pirineos de 1659 se fueron a su casa, no sin antes quedarse con el Rosellón y Conflet, que desde entonces es francesa.

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