Felipe IV y el artículo 155.

Cataluña nunca fue un reino pero siempre ha ido a su bola. Y esto cabreaba mucho en Castilla, sobre todo al Conde Duque de Olivares (en la imagen), valido del Rey Felipe IV (1605-1665), que en segundas nupcias se casó con su sobrina y de allí nació Carlos II, el rey más tonto de la historia de le la humanidad.

Resulta que un día estaban de cháchara Felipe y Olivares y llegaron a la conclusión de que el imperio español estaba jodido, media Europa contra él y el reino de Castilla, principal pilar del Imperio, se estaba despoblando porque los nobles, siempre muy patriotas, excepto si hay que contribuir al erario público, estaban eximidos de pagar impuestos y los campesinos, los que pagaban, se morían de hambre, peste o en guerras.

– Felipe… que no queda nadie en Castilla para pagar los gastos – dijo Olivares.
– Búscate la vida, que para eso te pago. Dijo el Rey. Continue reading “Felipe IV y el artículo 155.”

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La tiranía de los imbéciles

Cuando hace dos años prohibieron la pirotécnica el ayuntamiento alegó “contaminación acústica”. Pero sé que hubo algo más: ella. Si quieres ganar debes conocer las reglas del juego y ella las conocía todas.

Una vez más vistió de negro y utilizó las mismas armas de los artífices de la barbarie. Bastaba con adquirir un arsenal de petardos de la máxima potencia de forma legal, por dos duros y usarlos contra ellos, contra la causa. Ella siempre tuvo claro que si el sistema permite la injusticia es un deber de primer orden actuar. Continue reading “La tiranía de los imbéciles”

Cuando dejé de ser vegano II: la carnicería.

Después de tantos años como vegano (1) por fin  me siento libre, sano y natural, con acceso a las infinitas opciones de la dieta omnívora.

Así que decidí ir a lo gordo: la carnicería.

Allí estaba, al fondo del pasillo, un lugar siniestro antaño, ahora símbolo de mi nueva etapa como persona normal, lejos de la secta vegana. Según me acercaba noté el olor raro, como de hospital, pero me acordé del “argumento de la isla” (1) y corrí al mostrador obviando las alarmas cerebrales.

Allí un señor muy amable, con un enorme cuchillo entre manos, me dio las buenas tardes.
– Hola buenas, quiero carne ¡Fuente natural de proteínas! ¿De qué tipo tenéis? Pregunto con mi mejor sonrisa.
– ¡Pues claro que sí! Aquí tenemos paletilla, secreto, lomo, filetes, pinchos, costillas, manitas, oreja,  etc. ¡De la mejor calidad, fresco de hace una semana, nutrientes y energía para deportistas! ¡No hay más calidad! Para una dieta rica y saludable. Responde el señor del cuchillo en la mano con jolgorio sin par.
– ¿De qué es todo eso?
– De cerdo.
– ¿Todo de cerdo? ¿No hay otra cosa? Continue reading “Cuando dejé de ser vegano II: la carnicería.”

Cuando dejé de ser vegano: el primer paso.

Lamento informaros que dejo de ser vegano. Todos los “argumentos” contra el veganismo que me han soltado en estos años no pasaban de simples gilipolleces y excusas, pero hay uno infalible que me quita el sueño desde hace meses. La isla.

¿Cómo sobrevivo si me pierdo en una isla desierta en mitad del océano y sólo está habitada por cerdos, pollos, cabras, etc? ¿Qué hago? ¿Me muero de hambre? En consecuencia no puedo seguir siendo vegano.

Encantado de haberos conocido. Nos vemos en el Burguer…

El beso

Esta mañana, en la oscuridad del dormitorio, como cada día antes de que marchase al trabajo, sentí sus labios. Cálidos. Suaves. Únicos.

Mi corazón agónico impidió al cerebro, durante unos instantes, comprender la situación. Pues ella había muerto la semana pasada.

FIN.

Breve historia de la princesa triste.

Dicen que cuando Juana conoció a Felipe se enamoró con locura. Por lo visto él, apodado el Hermoso, tampoco escapó a los encantos de la castellana. Así que no dudaron en darle al molinete sin parar hasta que Juana quedó en cinta del futuro Carlos I de España y quinto de Alemania, entre otro follón de críos. El problema es que Juana no soportaba los escarceos de Felipe… y ella, por ser mujer, no podía permitirse esos lujos.

Así que con la excusa de convertirse en  heredera al trono de Castilla y Aragón agarró a Felipe de un puñao y se lo trajo a las españas, al fin y al cabo ¿Quién iba a quedarse en Flandes, todo el día lloviendo y comiendo mejillones?

Resulta que en 1504 se muere Isabel la Católica que, muy mosca con su hija Juana porque esta no quería ir a misa y confesarse, decide dejarla fuera del trono, aunque sí reconoce a su nieto Carlos como legítimo heredero de la corona, cuando fuera mayor de edad, claro. Entre tanto Fernando el Católico sería regente de Castilla. Sin embargo, como los Reyes Católicos habían decidido montar la monarquía autoritaria en detrimento del poder nobiliario, estos, los nobles castellanos, andaban chinados y aprovecharon el momento para tocar las pelotas a Fernando. Así que apoyaron a Juana y Felipe frente a la regencia de Fernando el Católico, el cual, visto el percal, se dirigió con solemnidad a las Cortes castellanas: “anda y que os jodan que me vuelvo a Aragón”, por el tratado de Villafáfila de 1506. Continue reading “Breve historia de la princesa triste.”

Las aventuras de Ventorro y Pepino. Feminismos y toreros.

Ventorro y Pepino se encuentran en el portal.

VENTORRO. Hola Pepino, estoy pensando en lo del otro día.
PEPINO. Hola, ¿sobre qué?
VENTORRO. Sí, sobre lo de las mujeres. Me voy a hacer feminista. He estado leyendo un poco en la red y creo que el feminismo tiene razón. Así que…
PEPINO. ¡Ah! ok. Pero no puedes ser feminista.
VENTORRO. ¡Coño! ¿Por qué?
PEPINO. Porque eres un hombre.
VENTORRO. Joder claro y muy hombre, pero yo lo apoyo. El feminismo, digo.
PEPINO. Tú mismo lo has dicho: “Lo apoyo”. Intuyes que no es cosa tuya. Los hombres no pueden ser feministas. Continue reading “Las aventuras de Ventorro y Pepino. Feminismos y toreros.”