El enigma de la enfermedad sin nombre

Y sin embargo es la mayor causa de muerte en el Mundo. Su principal síntoma es un repentino ataque de memoria. Esta enfermedad es bien conocida entre los activistas por los derechos animales y a ella deben inmunizarse en la primera o segunda conversación sobre el tema. Es esa enfermedad por la que un sujeto abre la boca y dice algo así: “Con la cantidad de problemas que hay en el Mundo y tú preocupándote de los animales”. Continue reading “El enigma de la enfermedad sin nombre”

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Como niños

Si nos vaciamos de prejuicios estaremos más cerca de cualquier otro animal que de un humano. Como el niño que sin duda quiere abrazar al conejo y comer la manzana. Porque los niños son el principio y a pesar de haber inventado muros de hormigón y acero, todas compartimos el mismo origen: el mar.

El exorable

Acabados en cualquier parte, sin preguntar. Tampoco sabíamos… trapicheando con los sentimientos, ilegales, así con todo. Por desvíos de metal sin reflejo, que sofocan. A la caza de un móvil que siempre suena, en el sueño de un gato falto de vidas.

Luchando la herida de una guerra inculcada. Exilio en el planeta roto entre garras de oro. Junto al bosque de villanos y ramas de plástico, extensibles, telescópicas. Ojos grandes sin sentido miran raro. Los que no velaron el perdón robado y son demasiados.

Y aún con caminos sugeridos, siempre al laberinto finito. Nada da igual si la sangre mana lúcida, cuando la política incorrecta se viste de pulcra tradición que asfixia. Tras la cerca del pastor los gritos rasgan la niebla informativa, que se imagina verdad. Y tantos creen.

Al final son llantos desiertos.

La ví esta mañana yendo a currar. En una acera de cemento que pisan al día, no sé, miles de humanos. Ahí estaba, a lo suyo, tan inconsciente de su entorno como los que no la han pisado y los que la pisarán.

Dicen los estructuralistas que el Neolítico fue la conclusión de un largo proceso de control de la naturaleza que aún dura. Con este período, el Neolítico, se inicia la propiedad privada, la explotación de animales, las jerarquías, la guerra, la maternidad como recurso económico, etc.

Pero ella, la naturaleza, resiste.

Salvo que la destruyamos en su totalidad, aniquilándonos también, buscará su vida. Nos gusta inventar 75.000 historias para creernos ángeles reencarnados, otra cosa, algo diferente… pero no somos más que la extensión consciente de esa destrucción.

El sendero de los elefantes

Hoy quiero recordar a la elefanta Mary. No, no es la que ha fallecido en el accidente de tráfico durante su transporte a Albacete por el circo Gottani. Mary murió hace casi 102 años, el 13 de septiembre de 1916. Mary estaba esclavizada en el circo de los Hermanos Sparks. Durante uno de los habituales espectáculos en Tennessee (U.S.A) la elefanta se distrajo para comerse los restos de una sandía. Su domador trató de reconducirla y la golpeó en las orejas. La elefanta se defendió causando la muerte del agresor.

Mary fue ahorcada aquel 13 de septiembre ante varios miles de personas. Continue reading “El sendero de los elefantes”

Capitán del Cementerio

Ha muerto Capitán (1), el perro que durante 11 años no se alejó de la tumba del que fuera su amigo humano. Es noticia, pero no es extraordinario. Casi todo el mundo conoce algún caso parecido. Recuerdo por ejemplo el del famoso Canelo (2) que durante doce años esperó a su amigo en la puerta del hospital, este nunca saldría. O el caso de Toldo, un gatito que también se hizo famoso por el mismo motivo (3).

Hay quién dice que es un instinto. Que los animales no tienen el poder de comprender la muerte. Que no pueden amar. Pero ¿Acaso no comprenden la vida? No podemos desentrañar lo que piensa un animal sobre estos temas. Tal vez no tengan capacidad para entender los misterios del Universo, pero, si tienen un corazón para bombear la sangre, unos pulmones para respirar, una piel para sentir… dudo que el cerebro lo tengan de adorno.

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Nala se perdió

Ayer por la tarde vi la estación de RENFE y alrededores empapelada con la foto de Nala, un teléfono y una llamada de auxilio porque Nala, una perrita preciosa, había desaparecido y sus dueños andaban desesperados buscándola. Como tocaba visita a las colonias, anduve un poco más allá y para el otro lado, también, a fin de ampliar mi radio de encuentros con la esperanza de dar con Nala.

Pronto la foto de Nala era protagonista en muchos de los grupos que frecuento en wasap o Facebook. Mucha gente, en muchos lugares, buscaban a Nala y transmitían su energía positiva para ese fin. Tod@s junt@s con un mismo objetivo. La buena noticia es que Nala ha aparecido, sana y salva. Ya está en su casa, asustadita pero contenta. No siempre es así. No fuimos pocos los que nos temimos lo peor y es triste, porque hay muchos peores finales. Continue reading “Nala se perdió”