Felipe IV y el artículo 155.

Cataluña nunca fue un reino pero siempre ha ido a su bola. Y esto cabreaba mucho en Castilla, sobre todo al Conde Duque de Olivares (en la imagen), valido del Rey Felipe IV (1605-1665), que en segundas nupcias se casó con su sobrina y de allí nació Carlos II, el rey más tonto de la historia de le la humanidad.

Resulta que un día estaban de cháchara Felipe y Olivares y llegaron a la conclusión de que el imperio español estaba jodido, media Europa contra él y el reino de Castilla, principal pilar del Imperio, se estaba despoblando porque los nobles, siempre muy patriotas, excepto si hay que contribuir al erario público, estaban eximidos de pagar impuestos y los campesinos, los que pagaban, se morían de hambre, peste o en guerras.

– Felipe… que no queda nadie en Castilla para pagar los gastos – dijo Olivares.
– Búscate la vida, que para eso te pago. Dijo el Rey. Continue reading “Felipe IV y el artículo 155.”

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Breve historia de la princesa triste.

Dicen que cuando Juana conoció a Felipe se enamoró con locura. Por lo visto él, apodado el Hermoso, tampoco escapó a los encantos de la castellana. Así que no dudaron en darle al molinete sin parar hasta que Juana quedó en cinta del futuro Carlos I de España y quinto de Alemania, entre otro follón de críos. El problema es que Juana no soportaba los escarceos de Felipe… y ella, por ser mujer, no podía permitirse esos lujos.

Así que con la excusa de convertirse en  heredera al trono de Castilla y Aragón agarró a Felipe de un puñao y se lo trajo a las españas, al fin y al cabo ¿Quién iba a quedarse en Flandes, todo el día lloviendo y comiendo mejillones?

Resulta que en 1504 se muere Isabel la Católica que, muy mosca con su hija Juana porque esta no quería ir a misa y confesarse, decide dejarla fuera del trono, aunque sí reconoce a su nieto Carlos como legítimo heredero de la corona, cuando fuera mayor de edad, claro. Entre tanto Fernando el Católico sería regente de Castilla. Sin embargo, como los Reyes Católicos habían decidido montar la monarquía autoritaria en detrimento del poder nobiliario, estos, los nobles castellanos, andaban chinados y aprovecharon el momento para tocar las pelotas a Fernando. Así que apoyaron a Juana y Felipe frente a la regencia de Fernando el Católico, el cual, visto el percal, se dirigió con solemnidad a las Cortes castellanas: “anda y que os jodan que me vuelvo a Aragón”, por el tratado de Villafáfila de 1506. Continue reading “Breve historia de la princesa triste.”

Breve historia de los visimoros. Sara la Goda.

Hace 1307 años el moro Tariq cruzó el estrecho al mando de un follón de bereberes y no contento con darle nombre al peñón (Gibraltar – Gibal Tariq) se quedó en estas tierras a liarla parda. El noble D. Julián, que estaba enfadado con el Rey Rodrigo, prestó a los africanos las pateras del viaje.

Don Rodrigo, el Rey hispano visigodo, que andaba a palos con los indómitos vascones, bajó corriendo pero era demasiado tarde. Tariq y sus amigos habían empezado a construir cortijos y a los visigodos pobres les daba igual un moro o un godo al mando. Total, se iban a morir con 30 años. Continue reading “Breve historia de los visimoros. Sara la Goda.”

Breve historia de la intervención eclesiástica en asuntos políticos I

En tanto me pinchaba un cactus en la calle he visto pasar tres cazas volando a toda prisa por la Castellana madrileña en dirección a Cataluña. En la TV había un debate sobre si debe ser la Iglesia la que medie entre catalanes y españoles. No es la primera vez que pasa.

Cuando en 1492 los Reyes Católicos entraron en Granada dejaron allí al conde de Tendilla y a Hernando de Talavera, el primer obispo de la ciudad, para meter en el redil cristiano a sus habitantes. Cuatro años después se bajaron Isabel y Fernando a Granada para tomarse unas tapitas y unas cañas, pero ni iglesias, ni santos ni na de na, allí sólo vieron moros haciendo el infiel. Continue reading “Breve historia de la intervención eclesiástica en asuntos políticos I”