El bicho y el niño.

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Hace muchos años, cuando aún había insectos, campaba por el campo feliz con mis padres. No recuerdo muy bien donde, pero lejos de la ciudad. Retozando entre las flores y algún que otro cardo ávido de pincharme. De pronto, una extraña criatura llamó mi atención. Era como una avispa por los colores, pero más graciosa en su pose, regordeta, zumbona.

Ya me habían picado las avispas y entendía la combinación del amarillo y el negro ¡Peligro, pica! Observé al insecto volador posándose en una amapola. Allí hacía sus gestiones con el polen, pero no era ni una abeja común ni un abejorro, que conocía bien. Era otro tipo de bicho.

Y decidí matarlo… Seguir leyendo “El bicho y el niño.”

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La España de bien

Piensa que sus “logros” son sólo fruto del esfuerzo personal y olvida el contexto acotado por los derechos sociales peleados en los últimos 150 años. Así, el votante por la “España de bien” se siente fuerte y mofa de los que siguen apostando por la Justicia y la democracia, por el progreso. Se ve poderoso en la clase media a la que no pertenece, pues sigue siendo un simple currito de mierda que pende de un salario.

Está cansado de pagar impuestos y que su dinero se vaya a colectivos caprichosos: las mujeres con sus polladas feministas, los negros, los moros, los panchos que nos roban el trabajo y siempre andan pidiendo. Los maricones promiscuos, los animalistas que no me dejan matar feliz, los catalanes!!!!!! etc. Y él, y ellos, la clase media que no lo es, pero que es mayoría ¡no ven ni un duro!

Ha perdido capacidad adquisitiva. Ahora la parienta tiene que trabajar y no por mucha pasta, que llega el negro y te quita el puesto. Antes podías perder el tiempo un mes en la playa, ahora una semana y de milagro. Por no tener, no tienen ni identidad. ¿Qué son? El cuento del equipo de fútbol parece que ya no cuela, pero “¿Perroflautas?”, ni de coña.

Ellos no son ni machistas, ni feministas, ni maricones, ni negros, ni moros, ni urbanitas, ni animalistas. Son gente normal. Currito, coche, un pisín, matrimonio, hijos, fútbol, casita, playa, toros, fiestas. Lo vulgar, lo ordinario es su esencia ¿Qué les queda?

Ser españoles de bien.

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Izquierda y la falacia intersectorial. Una visión desde el antiespecismo

Nos choca que haya gente partidaria de los Derechos Animales (DD.AA) que no comulga, por ejemplo, con el feminismo o que sean, abiertamente, xenófobas. Pensamos, con razón, que es incoherente estar a favor de los derechos de un colectivo, el de los animales no humanos y en contra de otro (mujeres, LGTB, inmigrantes, etc.).

Pero veamos el asunto desde otro punto de vista. Seguir leyendo “Izquierda y la falacia intersectorial. Una visión desde el antiespecismo”

Sidón Babilonia

– Y recordad que aquí estoy para ayudaros. Todo el poder de las Pirámides y el Templo de Isthar se canaliza a través del tiempo para guiaros en vuestra existencia. ¡Está bueno! Ptolomeo el Sabio y su sabiduría… Sólo tienes que llamarme al 806 que tienes abajo en la pantalla. El dinero mata, mi consejo ayuda. Hum… el secreto de la Gran Pirámide aún no desvelado, con bloques de piedra de millones de toneladas que nadie sabe cómo llegaron allí, guardan el saber a tú disposición. Llámame. Ejem… sí, ¿A ver? Tenemos una nueva llamada. Comenta Sidón Babilonia con un forzado acento entre argentino e italiano mientras se acaricia su larga melena rubia.
– ¿Si? ¿Hola? ¿Sidón? – Una voz de mujer se oye al otro lado de la línea mientras Babilonia mira a cámara con sus profundos ojos azules.
– Soy Sidón Babilonia encanto. Dime ¿Qué te ocurre? Aquí Sidón parece engolar un tanto la voz.
– ¡Ay, Sidón! Qué vergüenza, me ha animado una vecina en la cola de la pescadería.
– ¡En el Antiguo Egipto las pescaderías eran las bibliotecas! Dime. Seguir leyendo “Sidón Babilonia”

El alma de los animales

A finales de los años 50 del siglo pasado vivía un matrimonio sin hijos en un pequeño pueblo de Jaén cuyo nombre no viene al caso. Mercedes no perdía la esperanza de la maternidad y rezaba todas las noches tres padres nuestros y seis avemarías por prescripción eclesiástica. Santiago, por el contrario, aceptó su destino.

Los años pasaban y aquello no germinaba. Ella incrementaba la dosis de rezos y él encontró una nueva compañera a la que llamó Estrella, una podenca con un ojo de cada color, zalamera y cariñosa. No se supo de donde vino, pero cachorra apareció en la puerta de Santiago y Mercedes, helada y en los huesos. La pareja se apiadó de ella. Seguir leyendo “El alma de los animales”

Todos los hombres somos violadores

Y mucho me temo que si no fuera ilegal…

Vale, es cierto que el amigo que habla de follarse a la primera que pasa por la calle contra una farola, mientras nos reímos de la gracia, puede que al final no lo haga. Y me pregunto por el freno que le impide hacerlo. ¿Es infalible ese freno? Obvio que en muchos casos no. Por cierto, casi el 100% del porno que tanto nos gusta va de follarse a la primera que pasa, por la oficina, la enfermería, la calle, la escuela, etc… Seguir leyendo “Todos los hombres somos violadores”