Breve historia del amor romántico – y a los animales-

Hubo un tiempo en que los niños no eran amados.

Antes del S. XVIII la mortalidad infantil era tan alta como los nacimientos. La muerte infantil alcanzaba a todos los estamentos de la sociedad y para asegurar descendencia el recurso era la procreación. Las mujeres de aquella época podían estar pariendo todos los años de su vida fértil o morir en el intento. No tenía mucho sentido encariñarse…

Transcribo un ilustrativo párrafo  del trabajo de Ariès (1) al respecto:

“La gente no podía apegarse demasiado a lo que se consideraba como un eventual desecho. Ello explica las frases que chocan con nuestra sensibilidad contemporánea, como las de Montaigne: “He perdido dos o tres hijos que se criaban fuera, no sin dolor, pero sin enfado”, o la de Moliere, a propósito de la Louison de Le Malade imaginaire: “La pequeña no cuenta.” La opinión general no debía, como Montaigne, “reconocerles ni movimiento en el alma, ni forma reconocible al cuerpo”. Seguir leyendo “Breve historia del amor romántico – y a los animales-“

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¡Viva la caza!

Han matado a un chaval de 13 años. Su padre será de los que, sacando pecho, critican al movimiento animalista porque, según ellos, “Walt Disney” ha hecho mucho daño a la sociedad. Dicen los cazadores que la vida es cruel y dura ¡Y tan cruel! Que se lo digan a los padres del niño…

Pero había que endurecerle. Hacerle un hombre gracias al olor de la sangre y el desprecio por la vida. Hacerle un hombre machacando al que no se puede defender. Eso es la caza. Un mundo para hombres de verdad, de los de antes, de los que se hacen, porque no todos nacen; de hecho, algunos se hacen justos y piden la abolición de la caza.

Ese chaval tenía que aprender a matar, aniquilar los sentimientos de compasión, empatía y llegado el momento, embadurnarse con la sangre y vísceras del animal ejecutado. Un rito ancestral de iniciación de cazadores, tan bárbaro, repugnante y salvaje como antiguo. Pero ya está muerto. Lo han matado los que van armados por el monte.

No ha muerto en un accidente. En un accidente se muere cuando el objetivo no es la muerte. Pero ese no es el caso de la caza, ni de la tauromaquia… Ese crío, que debería haber vivido para ser una gran persona ha muerto porque hay gente suelta con armas, dispuestas a matar. Sujetos que apuntan y disparan a cualquier cosa que se mueva: guardia rural, ciclista, senderista, ciervo, jabalí o niño…

Cansados de víctimas inocentes no podemos seguir tolerando esta barbarie.

#StopCaza #YoNoDisparo

 

El antiantitaurino

Frank Cuesta tiene razón. Los taurinos no son bárbaros sedientos de sangre y el torero no es un salvaje, hace una actividad legal; ni es un torturador, ni es un asesino. Es cierto que incluso tu vecino puede ser un taurino ¡Y tú saludándole! Para F.C. que los taurinos sean humanos parece haber sido una revelación divina (1).

En 2010 se publicaba un pequeño librito de título “Aquellos hombres grises” (2). El autor, C.R. Browning, profesor de Historia en la Universidad de Carolina del Norte, se planteaba cómo fue posible que personas normales, padres de familia, hermanos, hijos… fueran capaces de cometer las mayores atrocidades imaginables contra otro ser humano. El libro es fundamental, aunque aporta más dudas que respuestas – como debe ser-.

Algunas de la causas serían la situación de guerra, el fanatismo de la propaganda, la pertenencia a unidades de exterminio o más en general ser parte del grupo privilegiado: los nazis. También la permanente sensación de terror en el conflicto bélico, la idea sacralizada de supervivencia, la deshumanización del enemigo, etc. En cualquier caso una situación extraordinaria, alejada de la realidad, que condicionaría los comportamientos humanos. Causas que explican pero no justifican los actos, pues también hubo quién en la misma situación no fue partícipe de tan extrema degeneración humana.

El mundo de la tauromaquia también es extraordinario.

Con su lenguaje, sus costumbres, su cosmología, sus tradiciones, su música, sus rituales, su religión, héroes y divinidades. Es un compendio de elementos, signos, que cubren, disfrazan, desvían, esconden, el hecho de la tauromaquia en sí – torturar un animal hasta la muerte-. Comprender estos símbolos y sus significados nos acercan al “mundo del toreo”, al cristal opaco con que los taurinos observan su entorno. Un mundo anacrónico en una sociedad del S. XXI.

Sin toda la parafernalia taurina sólo vemos el hecho, crudo, puro, objetivo: un animal indefenso es acribillado y muerto ante la algarada del respetable. Sin toda esa estructura taurina que esconde, que desvía la atención de la esencia taurina, la tauromaquia sería ilegal. Igual que en una sociedad civilizada las atrocidades nazis nos parecen intolerables. Frank Cuesta se ha acercado y comprendido la estructura que esconde la barbaridad del toreo.

Decía Nietzsche que cuando miras al abismo, este te acaba mirando. Y esto le ha pasado a Cuesta, porque todo esfuerzo por comprender genera empatía.

Frank Cuesta ahora empatiza con el agresor y su público, con los que matan, torturan y disfrutan viéndolo. Le resulta difícil ver el objeto último de la Tauromaquia entre toda esa maraña de música, palabrería, leyendas, mitos, testosterona… ese final donde un animal yace desangrándose hasta la muerte bajo el griterío y la fanfarria de la masa taurina.  F. C. Ahora empatiza con el agresor y su público, olvidando a la víctima eterna: el animal.

(1)http://www.elmundo.es/television/momentvs/2018/10/15/5bc46d7b46163f324e8b4587.html

(2)https://www.casadellibro.com/libro-aquellos-hombres-grises/9788435018869/1825110

 

 

 

 

 

 

(1)http://www.elmundo.es/television/momentvs/2018/10/15/5bc46d7b46163f324e8b4587.html

(2)https://www.casadellibro.com/libro-aquellos-hombres-grises/9788435018869/1825110

 

Intolerancia de la intolerancia

 

Decía el sociólogo Michael Mann en su libro de 2007, “Fascistas”, que estos no volverían pues su status está demonizado. Sí temía, no obstante, que renacieran de otra manera, con otros nombres, otras formas. Once años después de su publicación pienso que el fascismo se ha quitado el complejo y ya los hay que se reconocen como tal sin tapujos, una realidad más funesta que la prevista por Mann.

Eco nos ofrece una síntesis de las características, en abstracto, que propician el “fascismo eterno”, como él lo llamaba, en un pequeño ensayo que se recogen en la imagen adjunta. Condiciones que se dan en la actualidad para regocijo de los seguidores del ideólogo fascista Julius Evola, el cual recomendó a sus acólitos “cabalgar el tigre”, es decir, esperar a que las condiciones descritas por Eco se pusieran de manifiesto para pelear por el poder.

La historia nos dice que los opositores tradicionales al fascismo en la izquierda y derecha: comunistas, anarquistas, socialistas, demócratas, liberales, conservadores, etc.  nada pudieron contra el crecimiento del fascismo. Confío en que los movimientos sociales punteros del XXI: feminismo, animalismo, ecologismo, neoruralismo, movimiento LGTB, etc. sean el acicate contra este monstruo eterno antes de que eche raíces. Y para ello, el primer paso, es aceptar como una necesidad fundamental la intolerancia de la intolerancia.

La esperanza que se construye

Lo de ayer en Madrid fue algo espectacular. De nuevo el PACMA rompió todas las expectativas al congregar miles de sentimientos por la Justicia esencial, esencial, digo, al ser la primera altruista de la Historia.

Hoy el PACMA es la punta de lanza de la defensa por los Derechos Animales en este país, tal vez, el país más brutal contra ellos de nuestro entorno. Por fin los medios estuvieron a la altura de su siglo y han colado esta lucha en las casas de toda España.

Ahora estamos a punto de alcanzar un punto de no retorno, un hecho inaudito en la historia de este Estado, la entrada del PACMA en las instituciones europeas, donde el torticero sistema electoral que hay España no es un impedimento y todos los votos valen lo mismo.

La esperanza no se espera, la esperanza se construye y hoy los sin voz la tienen.

La creación del patriarcado.

Patriarcado. Un concepto que la mayoría intuye, que se utiliza en diversas ramas del conocimiento – Historia, Sociología, Antropología, etc.-, que algunos ven como una moda feminista (sic). Que es oscuro y parece yacer aún más allá de las relaciones capitalistas de segregación, pincelando la totalidad del juego social y del que todos somos partícipes.

Pero… ¿Qué es en realidad, si es algo tangible? ¿Es un conjunto de normas en el más amplio sentido del término? ¿Acaso un sistema sostenido por un compendio de factores en cada época y lugar? ¿Es el patriarcado algo único y esencial? ¿Se limita a símbolos? ¿Cómo ha llegado a ser el factor que determina las relaciones sociales, políticas, económicas, etc. en la actualidad? ¿Hubo un quién y un por qué de su creación? ¿Tiene algún tipo de origen biológico? Etc… Seguir leyendo “La creación del patriarcado.”

Los que visitan II

Visitan la Tierra cada cien años desde hace varios milenios. Vienen de un pequeño planeta en el sistema de la estrella Vega, a 25 años luz de la Tierra. Las últimas dos veces que estuvieron por aquí fue en 1818 y 1918. En el primer caso fueron a parar a Alabama, un estado del sur norteamericano. Allí vieron como un sujeto golpeaba primero y colgaba por el cuello después, a otro. Sus instrumentos de análisis revelaron que ambos sujetos tenían los mismos órganos vitales: cerebro, sistema nervioso, corazón, etc. y pequeñas diferencias morfológicas, como el color de la piel.

En 1918 comprobaron que el nivel tecnológico y científico en la Tierra había evolucionado mucho durante el S. XIX. Les extrañó, por el contrario, que ese año hubiera un montón de individuos en una porción de terreno – que llamamos Europa – usando esa tecnología para aniquilarse entre ellos. Los instrumentos de análisis revelaron que, efectivamente, las diferencias físicas entre unos y otros eran mínimas. Aunque a nivel cultural y ético todos parecían estar cortados por el mismo patrón, un perfil muy atrasado.

En 2018 han dirigido sus ojos a un pequeño pueblo en una minúscula sección de la Tierra que llamamos España. Allí han contemplado como varios individuos acosan a otro con armas muy anticuadas, lo hieren y luego matan ante el clamor de un montón de individuos en rededor. Los instrumentos de análisis revelan que todos los individuos son iguales desde el punto de vista biológico con simples diferencias anatómicas en el caso del que mataron.

Han concluido que algunos lugares de la Tierra no sólo carecen de evolución ética y cultural, también científica y tecnológica.